Suavizantes de Ropa: Guía de uso y recomendaciones

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En el mundo del lavado de ropa, las opiniones sobre los suavizantes están divididas: mientras algunas familias los consideran esenciales, otras han tenido experiencias desfavorables o simplemente nunca los han usado. Sin embargo, quienes dominan los secretos para sacar el máximo provecho de los suavizantes saben cómo pueden mejorar significativamente la experiencia del lavado, dejando la ropa más suave, fresca y con un aroma delicioso que perdura por más tiempo.

¿Qué son los suavizantes de ropa y cómo funcionan?

Los suavizantes son el complemento perfecto para el detergente, similar a cómo el bálsamo acompaña al champú. Si bien son opcionales, agregan un toque final a la limpieza, dejando la ropa más suave y perfumada, ¡literalmente un acondicionador para las telas!

Mientras que los detergentes eliminan la suciedad y las manchas, los suavizantes actúan lubricando y acondicionando las fibras, dejando una capa protectora que reduce la fricción entre las prendas en la lavadora y secadora. Esto significa menos desgaste, menos arrugas, menos estática y una suavidad incomparable. Además, las fragancias perduran por más tiempo, haciendo que cada prenda huela exquisito.

En resumen, usar suavizante ayuda a mantener tu ropa en condiciones óptimas por más tiempo, tanto después de cada lavado como a lo largo del tiempo.

¿Cuándo usarlos y cuándo no?

Los suavizantes de ropa funcionan muy bien con la mayoría de las telas, especialmente aquellas más ásperas al tacto, como las toallas de algodón y la ropa de cama. Sin embargo, su uso no es compatible con cualquier prenda, por lo que es importante saber en qué casos es mejor no utilizarlo.

Como funcionan dejando una capa protectora sobre la ropa, su uso puede afectar las propiedades específicas de ciertas telas, reduciendo su respirabilidad y/o capacidad de absorción, o propiciando la retención de malos olores. Por esta razón, recomendamos no aplicar suavizante en el lavado de ropa técnica deportiva, telas resistentes al agua y/o al fuego, paños de microfibra y toallas de microfibra, y pañales de tela reutilizables.

¿Qué dosis usar y cómo aplicarlos?

Antes que todo, ¡recuerda siempre revisar las etiquetas! Tanto la etiqueta de la prenda para confirmar si se le puede aplicar suavizante o no, como la del envase del producto, en donde se indicará la dosificación correcta dependiendo del tamaño de tu carga de ropa. 

Usar la cantidad adecuada es esencial para obtener los mejores resultados, así evitas saturar las telas y que la ropa se sienta muy pesada o tiesa al salir de la lavadora, o que se acumule producto dentro de la máquina, ¡confía en la dosis indicada en el envase! 

Finalmente, agregar suavizante de ropa a tu lavadora es muy fácil. Simplemente vierte la cantidad recomendada en el compartimento designado de tu máquina (el más pequeño) e inicia el ciclo de lavado. El suavizante será dispensado automáticamente durante el último enjuage.

Si tu lavadora no tiene un compartimento pequeño, tendrás que añadirlo de forma manual en el último ciclo de enjuage. En ese caso y para evitar manchas, es importante que no lo apliques directo sobre la ropa sino que al agua del tambor, cuando este ya esté lleno o se esté llenando para iniciar el enjuage.

¿Cómo elegir un Suavizante de Ropa?

¡No todos los suavizantes son creados iguales! Los suavizantes convencionales contienen en su mayoría sebo animal y otras materias primas que pueden causar alergias e irritaciones cutáneas, que por lo general no son biodegradables y que pueden resultar tóxicas para los organismos acuáticos.

Debido a que están diseñados para permanecer en nuestra ropa y estarán en contacto directo con nuestra piel, es fundamental que sus componentes no sean perjudiciales para nuestra salud.

Por esta razón, si deseas disfrutar de sus beneficios y evitar efectos indeseados, elige un suavizante que esté certificado como hipoalergénico y que sólo contenga fragancias hipoalergénicas certificadas y aprobadas por la IFRA (Asociación Internacional de Fragancias).

Además, recuerda optar por alternativas certificadas como biodegradables, garantizando que el producto se degrade de manera natural y rápida, sin contaminar ni bioacumularse en los ecosistemas. Esta elección no sólo contribuye a la protección del medio ambiente, sino que también preserva el agua, permitiendo la reutilización de las aguas grises para el riego, un recurso tan valioso y escaso especialmente durante los meses más calurosos del año.

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