Dunas Costeras: Un Tesoro Escondido

 

Cada verano nuestras costas reciben miles de visitantes, deseosos de disfrutar del sol, las olas y la arena. Esto tiene un profundo impacto sobre el medio costero, ya que solemos olvidar que nuestras maravillosas playas y su entorno no están sólo para nuestro descanso y recreación durante la temporada alta, sino que son el hogar de numerosas especies grandes y pequeñas que requieren de nuestra atención, respeto y cuidado.

El primer paso para contribuir a preservar los ecosistemas costeros es conocer su importancia y los secretos que albergan. En esta nota les contaremos sobre las dunas costeras, su rol en el entorno marino y cómo podemos sumarnos a su protección cuando vamos de paseo a la playa, ya sea en el verano o en cualquier otra época del año.

¿Esos cerros de arena? 

¡Es que en realidad son mucho más que cerros de arena! Sí, las dunas son acumulaciones de arena y otros sedimentos minerales que se forman gracias al transporte y depósito de arena por la acción del viento.

Pero también son estructuras dinámicas de hasta miles de años de antigüedad y que por el viento y las mareas cambian constantemente, variando su tamaño y su forma. Pueden ser muy activas y móviles, en zonas áridas con mucha arena y viento como el desierto, o pueden ser más estables y con vegetación, en ambientes con mayor humedad como la costa.

Las dunas costeras son la transición entre la costa y el interior, una barrera natural que protege tanto a las playas contra la erosión, como el interior contra vientos, marejadas e inundaciones. También son una reserva de sedimiento para que las playas puedan proveerse de arena tras eventos muy erosivos, y filtran y recolectan el agua de lluvia, contribuyendo a la recarga y protección de las napas subterráneas de agua dulce.

¡Pero eso no es todo! Son además un ecosistema en sí mismas, un hábitat vivo, rico y biodiverso: numerosas especies de fauna como pequeños mamíferos, reptiles, aves, insectos y arañas dependen de la presencia de las dunas y su arena para vivir, alimentarse y tener a sus crías. Por ejemplo, según nos cuenta Ladera Sur, sólo en el campo dunar de Concón existen 252 especies de plantas vasculares, y más de 76 vertebrados terrestres, de los cuales un 15% son especies amenazadas.

Las amenazas a las Dunas Costeras

A pesar de que en Chile tenemos 4.200 kilómetros de costa lineal, sólo un 5% corresponde a playas y dunas: en un estudio realizado en 2019 se determinó que existen sólo 256 campos dunares costeros en el país. Es decir, son un bien nacional preciado y escaso, un patrimonio natural que no está siendo preservado y protegido acorde a su vital importancia.

La principal amenaza que enfrentan es la actividad humana. La urbanización y el avance inmobiliario, el tránsito con vehículos motorizados, la extracción de especies nativas e introducción de especies no nativas, la basura y hasta simplemente el caminar o jugar sobre ellas, daña y altera su delicada y cambiante estructura, generando un impacto que puede llegar a ser irreparable.

Cómo protegerlas durante el verano (¡y el resto del año!)

Lo mejor que podemos hacer para proteger y preservar las dunas costeras es muy simple: ¡dejarlas tranquilas! Acá te dejamos ejemplos concretos:

1) Evita caminar, correr o jugar sobre las dunas costeras. Si hay pasarelas o caminos disponibles para llegar a la playa ¡úsalos! Así evitas pisar las plantas y comunidades vivas que estén sobre o bajo la superficie.

2) ¡Nunca manejes vehículos motorizados sobre ellas! Si bien parece una actividad inofensiva, sus consecuencias son gravísimas y prácticamente irreparables.

3) Nuestros compañeros perrunos pueden destruir un nido o una planta en cuestión de segundos, a veces sin que nosotros ni ellos se den cuenta. Evita que tus perros corran o juegen libremente en las dunas. Usa siempre correa.

4) No botes basura y lleva todos tus desechos contigo. Este principio aplica siempre y en cualquier entorno natural: todo lo que llevamos, lo traemos de vuelta con nosotros. La naturaleza no es un basurero y ¡las dunas costeras no son la excepción!

5) Participa en limpiezas de playas y dunas u otras actividades que promuevan y contribuyan a la preservación de los ecosistemas costeros.

6) ¡Corre la voz! Ayúdanos a sensibilizar y conscientizar a tu familia y amigos sobre la vital importancia de las dunas en los ecosistemas costeros.

 

Las dunas costeras son un verdadero tesoro escondido a simple vista, guardianes y testigos silenciosos de nuestras visitas al mar. Este verano los invitamos a apreciar y disfrutar su belleza desde la distancia, entregándoles el respeto y cuidado que merecen, y contribuyendo a que su integridad física y la vida silvestre que habita en ella puedan seguir desarrollándose por miles de años más.